Acción Católica

El carisma de la Acción Católica es el carisma de la misma Iglesia encarnada entrañablemente en el hoy y en el aquí de cada Iglesia Diocesana que discierne en contemplación y mirada atenta a la vida de su pueblo y busca renovados caminos de evangelización y de misión desde las distintas realidades parroquiales.

Papa Pío IX: Promueve en el apostolado la idea de "unión de los católicos" para ir coordinando los esfuerzos de todos los seglares.

En el periodo de (1846-1878) el Papa propone organización de los seglares con el fin de coordinar esfuerzos y enfrentar las revoluciones que estaban surgiendo en la época de 1848. Expresa en sus  encíclicas (Qui pluribus), (In Suprema Petri Apostoli Sede) y Documentos (Nelle istituzioni), (Romani e quanti) como sera su pontificado y la urgente unión que debe haber en los católicos para combatir al mal que seculariza la iglesia.

Papa Benedicto XV: Propone y realiza la Acción Católica en forma unitaria, creando las juntas directivas en los planos diocesanos para imprimir cohesión a los grupos parroquiales.

El Periodo (1914-1922) es el Periodo de la Primera Guerra Mundial, envuelto en Conflictos el papa plante la formación de católicos con la finalidad de atender la estructura social, política, humanitaria y económica de Europa, creando unidad para tener una mejor organización e impacto.

Papa Pío X: Busca la reunión de todas las obras seglares en un sólo movimiento que llama "Acción Católica", o Unión Popular como se le conoció genéricamente en otros países y desarrollar una asociación laica para el apostolado católico en el mundo.

El Papa Pío X (1903-1914) escribe una encíclica en 1905 titulada (IL Fermo Proposito) siendo considerada la primera carta que es dirigida para la Acción Católica, con la finalidad de juntar a los católicos de todas clases sociales en torno a un solo centro de Doctrina, Propaganda y Organización Social.

Papa Pío XI: Impulsa la Acción Católica mediante el Magisterio de la Iglesia, y la define como "La participación y colaboración de los seglares en el apostolado Jerárquico de la Iglesia".

Mediante la encíclica “Urbi Arcano" del 23 de diciembre de 1922. La Acción Católica es considerada como la defensora del Papa y los Católicos, de la misma forma se le encomienda la recristianización de la sociedad. El Periodo de (1922-1939) El Papa Pío XI manifiesta que la Acción Católica es el "centro,  propulsor, director y animador de toda la Acción que es querida en el catolicismo como plenitud y perfección del cristianismo con Jesús".

Nuestra Historia

Fernando Cento

Nuncio Apostólico, Monseñor Fernando Cento:  En  Venezuela la Acción Católica se funda en el año 1927 por el impulso del Nuncio apostólico y el deseo del Papa Pío XI. 

De este movimiento surgieron diferentes ramas, como la Unión de Damas de la Acción Católica (UDAC) que después se llamaría Unión de Mujeres de la Acción Católica (UMAC), seguido de la unión de Hombres Católicos; luego sería la Juventud Católica Femenina Venezolana (JCFV) y la Juventud Católica Masculina de Venezuela, surgiendo también, distintas divisiones especializadas para jóvenes universitarios y para los trabajadores, naciendo así la Juventud Obrera Católica (JOC).

Con el paso del tiempo en Venezuela, se fueron debilitando algunas ramas de la organización, para quedar solamente la UMAC. En vista a este debilitamiento surge la necesidad de renovar la organización a través de retomar la formación en un área específica. Es por ello, que en el año de 1997 se reincorpora el Área de Jóvenes, dándole una nueva connotación a la renovación del movimiento, cumpliendo así con el deseo de cada uno de los miembros existentes para esa época.

Viendo los avances sociales que Venezuela ha estado viviendo, en el año 2002, se realiza, en Asamblea Nacional, una reforma importante de los estatutos que rige la organización, cambiando el nombre de Unión de Mujeres de Acción Católica (UMAC), por ACCIÓN CATÓLICA DE VENEZUELA (ACdeV); dando paso a una gran apertura, recibiendo como miembros a personas de cualquier edad, nacionalidad, condición social, sexo y estado civil.

Esta apertura, ha permitido darle nueva vida a la Acción Católica de Venezuela, incorporando a los jóvenes al fin apostólico de la Iglesia, esto es la evangelización, la santificación de los hombres y la formación cristiana de sus conciencias. La renovación de la Acción Católica de Venezuela, es el signo del “don del Espíritu Santo para la Iglesia de nuestro tiempo.

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