ApostoladoComunicado

BOLETÍN INFORMATIVO

Vamos a concluir nuestro estudio de las Bienaventuranzas y para darle perspectiva, queremos tomar las palabras del libro “Las formas de felicidad son
ocho” en su último capítulo:

“Bienaventurado el Hijo de Dios, porque será llamado Hijo del hombre.

Desde Belén hasta el Calvario, desde la pobreza del pesebre hasta su persecución y muerte en la cruz, las ocho bienaventuranzas componen cabalmente los ocho capítulos de su biografía. Y su biografía constituye el mejor tratado sobre las bienaventuranzas que se pueda concebir. Ellas son el retrato más acabado de aquel hombre pobre, manso, atribulado, hambriento, misericordioso, limpio de corazón, pacífico y perseguido por causa de la justicia. Estos ocho adjetivos le cuadran con tanta propiedad y en grado tan eminente, que cada uno de ellos sirve para designarle: son otros tantos nombres con que se puede denominar a Jesús de Nazaret, también llamado el Cristo.

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