ApostoladoComunicado

LA FUERZA DE LA MISIÓN

La palabra pentecostés significa cincuenta, y es la fiesta litúrgica con la que cierran las celebraciones pascuales, que han durado cincuenta días y que abarcan la Resurrección, la Ascensión del Señor y el don del Espíritu Santo; no se trata de eventos aislados, sino que forman un único misterio.

En tal sentido, el papa Francisco ha ofrecido una serie de orientaciones de cómo renovar el compromiso evangelizador. Indicó que la MISIÓN es la tarea fundamental de la Acción Católica e invitó a renovar y actualizar este compromiso para la evangelización, llegando a todos y a todas las periferias existenciales de verdad, asumiendo la totalidad de la misión de la Iglesia ¨en generosa pertenencia a la Iglesia diocesana desde la Parroquia¨.

Hablando de los agentes, el Papa indicó que todos los miembros de la acción católica son dinámicamente misioneros y nos exhortó a dejar que el Espíritu Santo nos conduzca, abandonando viejos criterios y ¨adoptando los criterios que hoy son necesarios¨.

Así mismo, invitó a que la acción católica ¨Esté presente en el mundo político, empresarial, profesional, en las cárceles, los hospitales, los barrios, las fábricas¨, pidió el Papa. Para que no se transforme en una institución de ¨Exclusivos que no le dice nada a nadie, y tampoco a la misma Iglesia. ¨Todos tienen derecho a ser evangelizadores¨, insistió.

En este Pentecostés, el Señor de la Cruz y de la Resurrección, es decir, el Señor de la Vida, es quien nos entrega su Espíritu. De este modo la auténtica experiencia espiritual, la que está provista de Espíritu santo, se convierte en una experiencia que da paz, que hace brotar la alegría y que provoca el perdón.

Por otra parte, podemos decir que cuando Dios se calla, el hombre se ve obligado a madurar en la pura fe, obligado a enraizar su libertad en el verdadero amor, más allá de toda seguridad y consuelo, incluso en la oscuridad de nuestra vida. Entonces es cuando llegamos a comprender que este silencio de Dios busca que experimentemos a gratuidad del verdadero amor, para que no nos hagamos más conscientes de que si algo podemos, lo podemos en Dios.

El hombre y la mujer crecen en la Fe, en la medida que la relación con el Espíritu nos remite a la misma forma humana de Jesús, a su actuación durante su vida terrena. Allí es donde Dios se nos hace presente, con un amor que abre nuestra espontaneidad para identificarnos con Cristo y con los Cristos de hoy.

Es decir, que estos tiempos tan convulsos que nos ha tocado vivir en Venezuela, donde algunos implementaron una ideología caducada de muerte y destrucción con intención premeditada de apagar el fuego del Espíritu, llamando lo anormal como normal o lo malo como bueno, podamos perseverar con la oración diaria y vida sacramental la fuerza que nos viene de Dios para seguir adelante y compartirla con aquellos que viven sin esperanzas y entristecidos por diversas razones que no citaré, porque para todos es conocido.

Que este nuevo Pentecostés nos lance a perdonar pecados, a lavar culpas, a devolver la inocencia a los caídos, a dar la alegría a los tristes, a expulsar el odio, a promover la concordia y a construir la paz desde nuestro lugar, que no es el sofá de nuestra casa o el teléfono que podamos tener a la mano.

¨ No hay Iglesia sin Pentecostés y no hay Pentecostés sin la Virgen María ¨. Papa Emérito Benedicto XVI.

¨El primer protagonista de toda oración cristiana es el Espíritu Santo. Nosotros no podremos nunca rezar sin la fuerza del Espíritu Santo. Es Él quien reza en nosotros y nos mueve a rezar bien. Podemos pedir al Espíritu que nos enseña a rezar, porque Él es el protagonista, quien hace la verdadera oración en nosotros. ¨ Papa Francisco.

Oración
¡Querido Papito Dios! En el nombre de mi Señor Jesucristo, te pido que despiertes en cada uno de nosotros los miembros de nuestra Acción Católica en Venezuela la plenitud de tu Espíritu Santo.
Ayúdanos a crecer en nuestra relación con la tercera persona de la Santa Trinidad y a vivir en su poder y a no olvidarnos de los siete sagrados dones. Amén.

Lic. Manuel Díaz M.
Dpto. Espiritualidad
Consejo Central.

Deja un comentario